Igual que fa quinze anys

Igual que hace quince años

FRACASO Quince años después de la conferencia de Pekín para salvaguardar los derechos de la mujer en el mundo, el balance no es positivo. Fue el tema de debate en la sede de la Fundació Pere Ardiaca.


Montserrat Vila, durante su intervención en la sede de la Fundació Pere Ardiaca, ayer, en Barcelona. Foto: FRANCESC CASALS
Montserrat Vila, durante su intervención en la sede de la Fundació Pere Ardiaca, ayer, en Barcelona. Foto: FRANCESC CASALS
JOSEP-MARIA URETA
Son los mismos problemas, con las mismas falsas soluciones y casi con los mismos protagonistas políticos en todas las partes del mundo. Para unos, desde hace décadas, los que hablan de la igualdad progresiva entre hombres y mujeres. Para otros, desde hace siglos, quienes aducen limitaciones de todo tipo, sobre todo religiosas y culturales, para retrasar la igualdad deseada de sexos. En este contexto, la comunidad mundial, amparada por la ONU, empezó a buscar el consenso en su conferencia mundial de Pekín de 1995 sobre la mujer, 180 países e incontables oenegés. sobre la mujer. Acabó como siempre, en declaración ambigua, aunque con síntomas de avances.
Por si acaso, el enviado especial de este diario, Juan González Yuste, puso la advertencia premonitoria: «Hay un grupo cada vez más numeroso de falsas oenegés que solo contribuye a complicar más las cosas». Por entonces, solamente la ministra Cristina Alberdi –una progre convertida al aznarismo– se atrevió a dar por muy buenos los resultados de aquel encuentro. Cinco años más tarde, se repitió la cita en Nueva York, con menos adornos, para revisar los avances de lo acordado en Pekín. Se llamó Mujeres–2000, y tampoco hubo avances en los temas recurrentes: violencia de sexo, aborto, reproducción... En aquellas sesiones –la última hace pocos meses– participó Montserrat Vila, en representación del Consell de Dones de Catalunya y que ayer puso a debate su experiencia en la sesión que organiza la Fundació Pere Ardiaca las tardes de los viernes. Poca gente, muy activa en sus opiniones, pero sin dificultad para la moderación del debate que hizo Mar Martínez.
Vila
pasó lección, con su power point sobre las aspiraciones de las mujeres de hace quince años en Pekín, de cómo se ha conseguido que los gobiernos de todo el mundo las asuman en parte y de los déficits que aún persisten. En términos globales, tomando como partida los acuerdos de Pekín, aseguró que ha habido progresos. Pero no tantos: «En cuanto nos decuidamos, hay regresión en cada país». Añadió: «Quienes hemos ido a Nueva York en las últimas sesiones de vigilancia de los acuerdos de Pekín, que patrocina la ONU, hemos concluido que hay que volver a recuperar fuerzas y convocar a las bases. Hay que apelar de nuevo al tejido asociativo que ha propiciado los movimientos mundiales de defensa de los derechos universales, como los de la mujer». Dicho por una economista serena e informada la víspera del Primero de Mayo.